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EL LINCE ES MÁS VALIOSO QUE EL SER HUMANO

  • José Manuel Grandela Durán
  • 22 oct 2017
  • 2 Min. de lectura

Allá por agosto de 2008 estrené pacífica y plácidamente el nuevo tramo de doble vía de la llamada “carretera de los pantanos”, desde Alcorcón hasta Navas del Rey (que los del lugar llaman “Las Casas”)

Llevaba entonces 39 años haciéndolo ininterrumpidamente camino de mi trabajo en la Estación Espacial de Robledo de Chavela. Tantos años dan mucho de sí y proporcionan anécdotas y vivencias de todo tipo, pero las más endémicas han sido siempre las vidas que han sido arrebatadas en los difíciles adelantamientos por el único y concurrido carril disponible. Yo personalmente recuerdo a seis compañeros que murieron trágicamente en dos accidentes, porque esa carretera (oficialmente M-501), se había quedado obsoleta dos décadas atrás, debido al intenso tráfico que la inunda a diario.

¡Loado sea el Señor!, que alguien con sentido común y la tozudez imprescindible ha seguido adelante con las obras, evitando así el chorreo de muertes que por frecuentes nos resultaban aburridas. (Por qué voy a ocultar que la mente preclara fue la de Esperanza Aguirre, a la sazón Presidenta de la Comunidad de Madrid?)

Pensar que las obras habían estado paralizadas porque al parecer alguien había venteado un posible rastro fecal de un lince, que nadie había visto jamás, y que con esa prueba en la mano un juez haya detenido unas obras que venían reclamando su conclusión cada vez que otra vida al volante se iba para siempre, pone los pelos de punta.

Se me ocurre pensar que cuando el Imperio Romano comenzó su red viaria en la Vía Apia, en Roma, para comunicar y comunicarse con un enorme imperio que desbordaba Europa, África y Asia Menor, hubiese surgido un “green” piándolas para interrumpir las obras porque había visto una avutarda, un faisán o un colibrí en el entorno, que podían ver alteradas sus costumbres por la polvareda y el escándalo de los esclavos de obras públicas, posiblemente habría acabado en los leones del circo Máximo, fuera cristiano o no.

La M-501 en todo su esplendor.

Ni hay linces, ni hay accidentes mortales. (Sólo los previstos)

Afortunadamente los ecologistas no se habían inventado aún, con lo que buena parte de los europeos fuimos civilizados, a la fuerza, pero civilizados por la Pax Romana. Nuestras raíces culturales son romanas, como lo son nuestras leyes y nuestro idioma. Podemos estar orgullosos de ello. Hay en cambio otros pueblos, más concretamente en un pequeño rincón del norte de España, que alardean orgullosos de tener un huesecito más en la cabeza, un RH sanguíneo diferente al resto de los mortales, y lo que es más grave, que ¡nunca fueron romanizados!. Ahora entiendo que su nivel de inteligencia se mida por el tamaño de las piedras que levantan, o por las hileras de troncos que tronchan a golpe de hacha.

Pero volviendo a la “carretera de los pantanos”, la conclusión de la doble vía fue norabuena, y todos los que circulamos por ella lo agradecemos kilómetro a kilómetro.

 
 
 
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